Pasión pasión y muerte |
||
Señor, hoy es el aniversario de tu muerte. Las horas se pasaron ante el umbral extrahumano. Aquellos martillazos resuenan todavía, Señor, perdóname si te hablo en un lenguaje profano, Por si acaso eres Dios vengo a pedirte una cosa Hay en el mundo una mujer, acaso la más triste, sin duda la más bella, Y si eres realmente Dios y puedes más que mi amor, Señor, te estoy mirando con los brazos abiertos. Señor, cuando doblaste tu cabeza sobre la eternidad Las estrellas se fueron una a una en silencio Se rasgaron las cortinas del cielo Y yo sé lo que se vio detrás; no fue una estrella, Como tú, señor, tengo los brazo abiertos aguardándola a ella. Se me caen los brazos como aspas rotas sobre la tierra. Señor, en la noche de tu cielo ha pasado un aerolito Señor, ahora de verdad estoy enfermo Señor, ella es débil y tenue como un ramo de sollozos. Los ruiseñores de delirio cantaban en sus besos, Alguien plantó en su alma viles hierbas de duda y ya no cree en mi. Quiero evadirme de mi mismo. Mi vida también sangra sobre la nieve, Estoy crucificado sobre todas las cimas. Las lanzas de sus ojos me hieren de costado Hace unos cuantos meses, Señor, abandoné mi viejo París, Hace frío, hace frío. El viento empuja sobre nuestros caminos Señor, piensa en los pobres inmigrantes que vienen hacia América de oro Ellos impregnan las olas de ritmo de sus cantares. Míralos cómo lloran por los seres que no verán más Señor, piensa en las pobrecitas que sufren al humillar su carne, Agazapadas al fondo de l angustia de su absurda Babel, Señor, piensa en las espirales de los naufragios anónimos,
Piensa en los ciegos que tienen los párpados llenos de música y lloran por los ojos de su violín. Señor, te he visto sangrando en los vitraux de Chartres, Señor, en Venecia he visto tu rostro bizantino Las góndolas pasaban cantando como nidos Y tú quedabas solo en San Marcos, aspirando las selvas de oraciones Señor, te he visto en un icono obra de un monje servio que al pintar tus espinas En la historia del mundo ¿qué significas tú? Un sabio ruso no te daba mayor importancia. Una bailarina celebre por su belleza Todos te negaron y ningún gallo cantó. Y al fondo de una vieja Biblia tu sermón de la montaña Señor, yo también tengo mi vida dolorosa, mis caídas y mi pasión; Reina el amor en todas sus esplendidas catástrofes internas, Poeta, poeta esclavo de aventuras y de algún sortilegio, Señor, lo único que vale en la vida es la pasión. Un precipicio de suspiros se abre a mis pies; me detengo y vacilo. Señor, qué te importa lo que digan los hombres. Al fondo de la historia Y el arroyo de sangre que brotó un tu costado
|
||
Autor: Vicente Huidobro |
||
Interprete: |
||
Los poemas, textos y musicalizaciones de este sitio son propiedad de sus autores, herederos o titulares de los mismos |
||